Comprender la injusticia. Aceptar los desamores sin tratar de caminar contra la corriente. Quemar las pocas flores que supe regalar. Imaginar la soledad para un futuro constante. Mirar el reloj para saber en cuantos segundos empieza a envejecer tu piel. Conocer las suelas de los zapatos que te pisan una y otra vez. Escuchar los gritos del hambre y sonreír.
No creo haber nacido para este mundo.
martes, 19 de enero de 2010
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