Mi cara está pintada. No vengo de una guerra, vengo de la casa donde los frutos están secos y sonríen de felicidad, la casa donde observé las gaviotas ascender cada vez mas sobre las paredes.
Pude ver los muros que me rodeaban alzar en sus manos un huevo, un obsequio, dijo ella mientras se miraba en un espejo.
Ví los abriles reflejados en un tono armonioso, eran rosa.
Erotismo en forma de canción silbada por el aire silenciosamente.
viernes, 17 de junio de 2011
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