Un acordeón te nombró laguna.Hoy parada ahí, podes ver con ojos de río solitario, febril. Pareciera que te veo reflejada sobre los cuerpos como ese inmenso mar. Lo escucho y lo siento.....ese rugido, tan complice, tan viento. Por momentos dulce, salada, turbia de inquietudes en ciertos momentos, pero serás agua.
Irás, caminarás por lo bajo de cada suelo. Espiarás para navegar de polizón en la primer nube de turno lanzando manzanas mordidas.
miércoles, 15 de julio de 2009
Leaving is easy with eyes closed

Soy un individuo con pretenciosas pretensiones, me fijo objetivos que en lo más recóndito de mi mente reconozco, identifico y clasifico como metas sencillamente inalcanzables, con las que alimento mis ganas de vivir; mientras, irónicamente, las voy perdiendo día tras día como las horas de un viejo senil, al conocer los fracasos plenamente visibles. Quizás me aferré al precio nulo de soñar: “soñá que es gratis”, me dice mi vieja cuando planifico cosas netamente imposibles. Debo admitir el placer de cerrar los ojos y ver lo perfecto de la disciplina de imaginar pero, al momento de levantar los párpados, las paredes de este laberinto borgeano que es esta inevitable existencia, comienzan a estrecharse convirtiéndose en una trampa cuya consecuencia unánime, inevitable y no tan deseada es el dulce dolor. Ahí es cuando uno se da cuenta del peligro de soñar y, que antes de pensar en la plenitud y el placer del alma, hay que hacer y hacer para así, poder alcanzar, aunque sea, un pedazo de ese utópico cielo.
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